Te dedico hoy "La quilla de tu navío" para que con ella puedas regresar pronto a tu música, la gran pasión que tanto te acompañó en tu camino.
Te quiero, Mario.
Mi queridìsima Marga, gracias por este regalo maravilloso que hoy me ha hecho emocionar hasta las lágrimas. Tu voz, la música y la letra, me han entrado en el alma, porque yo tampoco "quiero morirme".
Un beso enorme, de todo corazón, allí donde siempre te llevo.
hace tiempo desde que hablamos por la útima vez, verdad??? Comno estás, querida????
He sentido una gran alegría, querida Marga, al poder escuchar tu maravillosa voz, entonando ese maravilloso poema. Gracias por todo. Algunas breves reflexiones: No querer morir, es humano, aunque sea necesario morir alguna vez para poder vivir de verdad. En cambio, no querer volar, ya es más grave, porque si no volamos, no podremos separarnos nunca del barro, no del que retiene la quilla de ese navío, sino del que nos sepulta y envilece. No hay más remedio que volar. Es una pura necesidad. Un beso, Marga. Luis.-
Marga, cuánto me alegro de escucharte de nuevo, pero sobre todo por saber que estás bien. No te escondas, que por aquí hay gente que te aprecia.
Un abrazo grandeeeeeeeeeee
Tu blog está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos con mas visitas.
me respondes a munekitacat19@hotmail.com
besoss
Emilia
Lo mismo digo, que Marga.
Sin conocernos formamos parte de su talento, el de Marga.
El tuyo Mario, habla por sí solo.
Abrazos que reconforten.
ay, Marga, que rico tu retorno! :-)
ya se me occuria que era tiempo de pasar por aqui, y que regalo nos haz hecho con tu voz.
gracias de nuevo,
beso y abrazo desde Nueva York.
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.ero
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Esta mañana no funcionaba el enlace del sonido, ahora sí... Da gusto darse una vuelta de vez en cuando por tu blog y oírte.
mas que bueno tu hermoso blog
Tengo un amigo del alma que esta canción, cantada por vos le hizo superar difíciles inviernos.
Quería que lo supieras, sin conocerlo, le hiciste mucho, mucho bien.
Gracias en su nombre y en el de todos los que tuvimos la gran suerte de encontrarte.
Gracias de corazón, Marga del alma.
Pero ahora intenta escucharla y no puede. Quizás tengas el archivo por ahí, así lo dejamos como antes, con la Quilla a salvo.