Una de las primeras canciones que me acompañaste cuando comencé a cantar en solitario, Mario. ¡Cómo suena ese piano! "Esa mano izquierda inconfundible", como decía mi padre, que tanto te admiraba.
Te dedico hoy "La quilla de tu navío" para que con ella puedas regresar pronto a tu música, la gran pasión que tanto te acompañó en tu camino.
Te quiero, Mario.
Alicia María, gracias por tu persona, por tu bondad, por TU ARTE. Mario, separados pero siempre unidos. ¡Ay, esas manos... ese piano...! Alberto de la Madrid,gracias por todas las fotos que me has sacado. Carlos Porteiro, gracias por el sonido, por tu amistad. Aníbal Porteiro, gracias por suplir a Carlos con tu mejor disposición.